Los malestares de la cultura

Ilustración de Valeria Docampo, en La gran fábrica de las palabras, de Agnés de Lestrade

El miedo sigue siendo muy humano, está en todas partes. La sociedad actual se define como «la sociedad del miedo». Se pasó de la idea de seguir mejorando, a la amenaza de vivir peor, pues la educación y preparación no parece suficiente ante la precariedad y fragmentación del trabajo y las relaciones. No es aconsejable plantearse trayectorias vitales largas y estables, sino tramos de vida llenos de incertidumbre. Los anclajes tradicionales (familia, religion…) se desvanecen en el nuevo sujeto flotante a la deriva, al que se le pide la engañifa de «que confíe en sí mismo», como si ello no dependiera, sobre todo, de andamios exteriores firmes.

Hasta el Romanticismo y sobre todo la Reforma Protestante, los individuos se orientaban por las normas tradicionales y el orden establecido, siendo la vergüenza el malestar que se sentía al salirse de las normas o fallar a las tradiciones. 

Con la llegada de los principios de la Reforma surgen los individuos dirigidos desde dentro, por un giroscopio interno que ayuda a la persona a mantener su propio rumbo. El sentimiento de culpa es el malestar que atormenta al individuo antinormas en esta época Reformista. 

A partir de la mitad del siglo XX aparecen los sujetos radar, dirigidos por otros, donde predominan las influencias sociales para elegir dirección propia. El malestar que predomina desde entonces es el miedo, la ansiedad que llamamos hoy. Son “los otros” la fuente de dirección, así que los individuos de hoy son muy sensibles a las acciones y deseos de los demás. 

Fuente: Sánchez, José Carlos, Pérez Álvarez, Marino, Cabanas, Edgar. (2018). La vida real en tiempos de la felicidad. Crítica de la psicología (y de la ideología) positiva. Alianza Editorial.