
Desde que los humanos somos conscientes de la muerte, la vida es como un objeto, o como una experiencia, de la que, inevitablemente por nuestra condición de verbales, emitimos juicios y reglas que nos sirven para guiarnos en el curso de nuestra existencia.
Pero no somos mera individualidad, nuestros cuerpos son análogos y los «marcos de sentido» compartidos, luego entonces «mi juicio sobre mi vida» también es comunicado y compartido con los otros.
Cuando llegamos a este mundo, ya hay unos andamios culturalmente establecidos que ordenan y regulan cómo ha de ser el «objeto vida», un objeto ya definido por «los otros», con el que es posible hacer algo, y así conducirlo hacia una meta. Pues bien, los humanos que llegan ahora a esta mundo, se encuentran con el mantra neoliberal que dice «si no eres feliz con tu «objeto vida» es tu problema», eliminando de un plumazo las circunstancias de cada uno y dejándonos en la más absoluta incertidumbre.
Félix parajón

