Plantearse la vida deportivamente

Hay tres componentes básicos que conforman la vida, a saber, el proyecto que me construyo, las circunstancias que me rodean y el azar que me surge. Tres elementos a tener presentes siempre durante el inevitable camino  «hacia algún sitio».

El proyecto es lo que quiero ser, hacia donde voy

Es la vida como horizonte, en cuyo trayecto puedo poner metas que una vez alcanzadas me resitúan en otro horizonte “nunca alcanzable”. Sin un punto en el horizonte las personas entramos en crisis de identidad y falta de motivación. Para evitar estos frenazos en nuestra “marcha hacia”,  es obligado clarificar, periódicamente, nuestras direcciones en forma de valores personales.

Trabajar en “dirección hacia algo” “es ir hacia adelante en el tiempo”, lo que implica aprender dos habilidades  esenciales: La primera consiste en responder  ¿hasta qué punto estoy dispuesto a esforzarme?, y ¿tengo capacidad de espera o me puede la necesidad de satisfacción inmediata?. La segunda habilidad necesaria es ver «la vida  como  sentido o dirección que  está fuera de uno mismo», y que sólo se consigue  avanzar con «acciones hacia, » y no con simples verbalizaciones bla,bla,bla…

Rodeado  de circunstancias ya dadas

Todo proyecto de vida está rodeado  de circunstancias ya dadas, que son las que establecen las posibilidades y límites de “lo que queremos ser” y de “lo que podemos ser”. A veces una misma circunstancia puede facilitar y limitar el proyecto al mismo tiempo, como expresa la metáfora de La Paloma de Kant. Para evitar caer en el mismo error, de nuevo es importante preguntarse “de dónde vienen dadas las cosas que me rodean”, “de dónde vengo yo” y “a dónde voy”, sobre todo a donde voy con “lo que sé hacer” y con “el esfuerzo que quiero invertir”.

Cuando uno “quiere ser algo” y “va en dirección hacia…”, suele necesitar lo que Platón llama “una segunda navegación”, que consiste en remar a mano, cuando la primera, remar a favor del viento o siguiendo las circunstancias, no basta. Este coger firmemente los remos  es necesario en la actualidad para no ir sin criterio a favor del viento, como por ejemplo ir navegando sobre la tecnología sin discernimiento.

El azar y la incertidumbre

El tercer componente importante a tener en cuenta en la vida son las casualidades, siendo el futuro lo más difícil de predecir. El azar provoca la temida incertidumbre, generadora de ansiedad. El azar hay que asumirlo deportivamente. Lo más adecuado es llegar a “ser lo que uno es”, de acuerdo a lo aprendido y al esfuerzo que uno está dispuesto a hacer.

El gran error de la actualidad es ese positivismo patológico de creer que “puedo ser cualquier cosa con tal de creérmelo”. Claro que siempre se puede ir más allá, pero sobre la base de lo que se es ahora.

Félix Parajón

FUENTE: Perez Alvarez, Marino.-  https://www.lne.es/opinion/2014/04/06/tres-componentes-vida/1567481.html